Los deberes escolares generan un debate intenso entre los padres, unos a favor, otros en contra. Hay quienes defienden los deberes escolares como parte de la educación integral de sus hijos mientras que otros ven como precisamente el tiempo que el niño emplea en hacer estas tareas interfiere en la calidad del tiempo familiar. Ambas partes, a mi modo de ver, tienen razón pero claramente lo que no podemos permitir es que los deberes

Close-up of cute boy preparing for lesson in library

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se conviertan en peleas, disputas y conflictos entre padres e hijos. Hoy reflexiono precisamente de esto, de cuando los deberes se convierten en una batalla diaria en la que, sin duda alguna, todos perdemos.

Mi punto de vista sobre los deberes escolares

Como madre de dos niños pequeños vivo y entiendo a todos estos padres de un lado y del otro. Entiendo quienes defienden que es necesario educar a los niños en la responsabilidad, en la constancia y el esfuerzo. Pero de igual modo entiendo a aquellos que tras horas y horas de pelas constantes con sus hijos para que hagan los deberes o intentando explicarles una operación matemática digan:” ¡basta! ¡Esto no es lo que deseo!¡No quiero tener que pelear a diario con mi hijo por las tareas que le mandan en el cole!” “Yo soy su madre y no su profesora”

Como profesional debo decir que si los deberes se convierten en batallas diarias entre padres e hijos acaban siendo más perjudiciales que otra cosa. Porque si este es el caso, si los deberes son la causa de peleas o conflictos, la verdad es que en mi humilde opinión, en lugar de educar un valor tan importante como es la responsabilidad los deberes están generando tensiones  familiares extras que impiden una relación sana con nuestros hijos. Por otro lado también es cierto que tampoco podemos dejar de hacerlos por la simple razón de que estaríamos desautorizando a un agente importísimo dentro de la educación de nuestros hijos: su profesor, maestro o maestra.

Para evitar que los deberes se conviertan en una batalla diaria o constante debemos trabajar conjuntamente familia y escuela. Juntos debemos encontrar el modo de que los deberes no supongan una carga extra de trabajo para los niños que hasta aproximadamente los 10 años necesitan básicamente jugar para aprender.  Como padres debemos inculcarles el hábito de estudio a nuestros hijos, sí, pero poco a poco y con paciencia. Paciencia que en demasiadas ocasiones perdemos por cansancio, estrés y acumulación de tareas.

Los niños necesitan aprender a aprender, necesitan aprender a estudiar y para ello necesitan que les enseñemos a tener unos hábitos, una rutinas que puedan compaginar con el resto de actividades que realizan fuera y dentro del ámbito familiar. Esto debe hacerse desde la paciencia y  sobre todo sin la presión de entregar hojas y hojas de deberes que no hay tiempo de terminar.

Entre todos, familia y escuela, debemos intentar que los deberes no se conviertan en algo negativo o punitivo, en algo que tensa las relaciones familiares y que finalmente no aportan nada más que mal estar. Si el niño debe realizar deberes deberían ser para reforzar conocimientos no para los aprenda solo en casa, donde en muchas ocasiones los padres no tienen la formación necesaria ni el tiempo adecuado para sentarse con sus hijos a realizar interminables tareas escolares, sobre todo cuando hay más de un niño en ese hogar.

Reflexionemos juntos y pongámonos de acuerdo.